Hay ciudades que desaparecen cuando uno se marcha.
Y otras que se quedan viviendo dentro.
A veces vuelven en forma de lluvia.
Otras veces como una canción escuchada de madrugada.
O como una luz reflejada sobre el asfalto mojado.
Madrid sigue apareciendo en muchas de las cosas que escribo.
Francia también.
No como lugares turísticos.
Sino como estados mentales.
Como dos frecuencias distintas conviviendo dentro del mismo archivo.
Muchas canciones de eseanhell nacen caminando.
Observando.
Escuchando el ruido de las ciudades cuando casi nadie mira.
Las estaciones vacías.
Los trenes nocturnos.
Las conversaciones perdidas.
Las farolas.
Los reflejos.
Los silencios.
Esta web también funciona como un mapa emocional.
No busca enseñar solamente música.
Busca conservar atmósferas.
Fragmentos de tiempo.
Pequeñas señales que normalmente desaparecen.
Porque la memoria no siempre vive en las personas.
A veces también vive en los lugares.
Y algunas ciudades… recuerdan incluso cuando nosotros intentamos olvidar.



